4.21.2016

SUEÑO 1....VISIONES OSCURAS








VISIONES OSCURAS

Sueño 1

Estaba en casa de mis padres, en la cocina, tomándome un café capuchino que mi abue nos había preparado. La cocina no era muy grande, más bien era de tamaño pequeño, no cabíamos toda la familia en ella, sólo había cuatro sillas y la quinta era de mi abue, en la cual, por las tardes acostumbraba a quedarse dormida. Le dí un sorbo al café dejando escapar un, mmmh, de afirmación porque como siempre, mi abue se lucía preparando el capuchino…

-        Abuelita, le quedó delicioso el café, ¿qué le puso? Me sabe diferente.

          Le pregunto a mi abuela que está mirándome, como para ver qué cosa diré acerca de su cafecito. Está sentada junto a mí, y la miro a los ojos, ella me responde en silencio guiñándome un ojo…

-        Le puse mucho más amor que antier. Respondía mi abuelita sin dejar de mirarme con sus ojitos que ya eran pequeñitos debido a su avanzada edad. Había recorrido un camino largo de 80 años.

          Termino mi café y me levanto de la mesa, mi abue continúa mirándome mientras yo, sacudiéndome las migajas de pan que estaba comiendo con el rico capuchino, le digo:

-        Bueno, déjeme voy a la sala a ver qué están haciendo los muchachos.

Me dirigí a la sala, en ella estaban mis dos hermanos, Juan y Luis, y Alex el novio de mi hermana Leticia. Todos estaban sentados platicando muy animadamente acerca de un amigo que tenían en común, el cual había reprobado todas sus materias en la universidad y tenía que repetir el año. De pronto se escucha un sonido muy fuerte que viene de afuera, es el sonido de un carro que viene a toda velocidad. Todos guardamos absoluto silencio y nos mirábamos extrañados como queriendo adivinar en los ojos del otro la verdad de lo que estaba sucediendo afuera.
 Se alcanza a escuchar que el carro se detiene justo afuera de la casa, que abre la puerta y que arroja algo. Mis hermanos y Alex salen inmediatamente para ver lo que había pasado, yo me quedo pensando en lo que vi sin ver. Sin asomarme, sin ver lo que sucedía, percibí un carro Volkswagen de color amarillo del cual avientan un bulto pero no logro ver en mi mente lo que contiene ese bulto. Aunque percibo que era un bulto grande y otros pequeñitos.

Desesperada, abro la puerta principal de la sala y justo en el momento en que voy a salir llega Alex el novio de mi hermana y sin darme oportunidad a preguntar, me jala del brazo y me mete de nuevo a la sala.

-        ¿Qué pasó?,- le pregunto,- ¿qué pasó? ¿Qué fue?

El me mira muy triste y me dice:
-        ¡No te asomes Zyanya, por favor no te vayas a asomar!.

El comienza a llorar pero no me suelta, yo estoy desesperada porque quiero ir a ver qué es lo que está pasando… Me tiene aprisionada, no deja que me mueva y estoy más asustada porque él no deja de llorar.

En la calle se escuchan gritos, llanto y mi abue está rezando en la cocina rogándole a Dios que nada malo haya pasado en la calle.
Yo forcejeo con Alex preguntándole desesperada:

-       Por favor, dime ¿qué pasó? ¡Cuéntame por favor! ¡Suéltame!, deja ir a ver qué sucedió, ¿por qué no me sueltas?

Alex, que me sigue aprisionando y ahogando, yo me trato de soltar pero no me deja y continúa una y otra vez diciéndome:

-        ¡Te lo suplico, no vayas¡

Forcejeo con él y logro soltarme corriendo hacia la calle, Alex me persigue pero no logra darme alcance, llego a donde está el bulto y en cuanto lo veo, grito como loca preguntándole a Dios exigiéndole a Dios una explicación. Alex me abraza y llora mientras yo sigo sin poder entender qué fue lo que pasó.

Ahí yace mi hermana Leticia la novia de Alex. La habían matado y aventado de un carro Volkswagen amarillo que venía a toda velocidad y solamente se paró a tirarla a ella o a lo que quedaba de ella. La habían hecho pedazos, trizas que estaban esparcidas por toda la calle. Embarrada la carne en el pavimento, trozos de mi hermanita Leticia por toda la calle, sangre, pedacitos de tela raída, sus pies destrozados, era una completa carnicería. Y ahí la aventaron, la embarraron y su cabeza quedó hueca y su cerebro, los pedacitos de su cerebro, estaban esparcidos por toda la banqueta. Sus ojos habían sido sacados y estaban tirados junto a uno de los postes del alumbrado.

Mi abue que no paraba de rezar y no quería salir por el miedo de ver algo feo, comienza a gritar:

-        ¿Qué pasó, qué fue?

Pero como nadie le contesta, nadie quiere hablar, todos lloramos y gritamos, ella se dirige hacia la puerta para poder salir.

-        ¡No salga abuelita, no salga por favor, no salga! - le gritaba yo, desesperada mientras trataba de recoger los pedacitos del cuerpo de Leticia.

-        ¡No salga abuelita no salga!

Seguía gritando yo, con uno de los ojos de mi hermana asido entre mis manos que se habían teñido de sangre. Uno a uno, recogí todos los pedacitos del cuerpo mutilado de mi hermana y los fui acomodando debajo del árbol de la casa de mis padres.

Mi abuelita desesperada abre la puerta y logra salir.

-        ¡No abue, no salga quédese ahí, quédese ahí!… ¡por favor quédese ahí!…


Ahí termina mi sueño. Despierto, con el ruido de mis gritos, me siento en la cama, estoy sudando. Fue una pesadilla me repito a mí misma, fue una pesadilla, gracias a Dios que sólo fue una horrible pesadilla.
Pero mi corazón aún late de prisa. Me levanto y me dirijo al baño, pero antes de entrar en él, me asomo a ver el reloj que tengo en la mesa de dormir, son las 7 de la mañana y me pregunto si mi hermana Leticia estará bien. Fue todo tan real, tan vívido, que me entra un miedo terrible de que algo malo le haya sucedido.

Leticia, mi hermana, trabaja en el poblado de Buenaventura, a seis horas de la ciudad donde vivo y a cuatro de la ciudad donde viven mis padres.  A esa hora seguramente ya está en la maquiladora. Hace algunos años que dejé de vivir en la casa de mis padres y en la ciudad de mis padres.

Sigo recordando el sueño, siento que algo le ha pasado a mi hermana. Y comienzo a tratar de serenarme y pensar en cómo puedo obtener información. Me olvido de ir al baño y me siento a la orilla de la cama, pensando…

-        Algo muy serio le sucedió a Leticia. No puede ser sólo una pesadilla, tengo que hablar con mi madre y salir de ésta horrible duda.

Tomo el teléfono, llamo a mi madre que vive en Chihuahua porque yo no tengo el teléfono de la maquiladora donde trabaja Leticia. El teléfono suena por un buen rato. Nadie contesta. Cuelgo y vuelvo a marcar. Suena otro rato hasta que al fin mi madre me contesta extrañada porque son las siete de la mañana y nunca le llamo a esa hora.

-        ¿Qué pasó mija? ¿Qué tienes? ¿Qué te sucede? ¿Le pasó algo a tu hijo?

-        No mami, es que tuve una pesadilla horrible.

Le contesto aún en medio de sollozos.

     -   Pues, ¿qué soñaste hija? Para que me hayas llamado tan temprano has de haber soñado al diablo - me contesta mi mamá entre extrañada y sarcástica.
Le cuento a mi madre el sueño con lujo de detalles. Ella me dice que la noche anterior habló con Leticia y que se encuentra perfectamente, que no me preocupe, que solamente fue un mal sueño. Yo le ruego que por favor la localice, que estoy muy intranquila, que percibo que ella no está bien, que siento que algo le pasó.

Mi madre me dice que le va a llamar y que en cuanto tenga la información, me habla para contarme.

Cuelgo el teléfono. Y ahí me estoy sentada en la cama, esperando la llamada, el tiempo se me hace eterno, el corazón me comienza de nuevo a latir de prisa. Estoy desesperada, apenas han pasado diez minutos y ya estoy desesperada. Me levanto a caminar por toda la recámara, le suplico al Cristo que está en una cruz que tengo encima del respaldo de mi cama, que solamente sea una pesadilla y que lo que estoy sintiendo sea producto de ese mal sueño nada más. Aunque sé que algo no anda bien, Leticia y yo hemos sido muy unidas y ha habido una especie de comunicación extraña entre nosotras desde que éramos niñas. Con tan sólo pensar en ella, ella lo percibe y se comunica y ella hace lo mismo si quiere hablar conmigo. Es una especie de telepatía entre ambas.

 A los quince minutos suena el teléfono, me da miedo contestar, y ¿si mi hermana se murió? ¿Si en realidad le sucedió algo? ¿Si la mataron y la dejaron tirada? Últimamente ha habido muchos crímenes contra mujeres, tal vez eso fue.

No quiero contestar, tengo mucho miedo. Tengo un hueco en el estómago y estoy a punto de vomitar. Pero, me armo de valor y le contesto el teléfono a mi madre.

-        Mami, ¿qué pasó?

Le digo con mi voz entrecortada temiendo lo peor y mi madre me contesta:

-        Mija, tenías razón, Leticia está internada en un hospital allá en Buenaventura, pero no es nada grave mija, no te asustes.

¿Que no me asuste?, ¿cómo le hago para no asustarme, si yo vi en mi sueño a Leticia destrozada y mi madre me pide que no me asuste?

-        Pero qué pasó madre, dime por favor.

-        Pues está internada pero logré hablar con ella por el teléfono celular. Dice que vio un accidente y se puso muy mal. Una de las operadoras se resbaló, se cayó y se golpeó en la cabeza con un pico de una de las máquinas. La pobre muchacha se abrió la cabeza y se le salieron todos los sesos, murió instantáneamente.

-        ¡Santo Dios, que horrible! - exclamo yo, dejándome caer en la cama de la impresión. Mi madre continúa su relato.
-                  En ese momento en que sucedió el accidente, Leticia iba pasando y ya ves que ella no puede ver sangre, cuando vio a la muchacha ahí tirada, y lo sesos embarrados por todos lados, se puso muy nerviosa, muy mal, y entró en shock, la tienen internada, ya nos vamos tu papá y yo para allá. Te hablo en cuanto lleguemos, pero estate tranquila, ya hablamos con el doctor que la está atendiendo y dice que fue el susto solamente. Te llamo después.

Mi madre cuelga el teléfono, yo le doy gracias a Dios por mi hermana y me siento mal por la pobre muchacha. Y me quedo pensando en el porqué de mi sueño. Me quedo pensando si mi hermana en los momentos en los que más mal se sentía, pensó en mí, y me transmitió su mensaje. O de alguna manera el universo tiene redes de comunicación entre personas que se aman y que están en necesidad y logran conectarse una con otra.


No lo sé. No sé cómo funcione y creo que aún no se sabe el cómo y el por qué, pero en mi familia, y entre mi hermana y yo, esto es pan de todos los días. 

8.04.2012

LOS DERECHOS HUMANOS NO DEBEN DE EXISTIR...





Los Derechos Humanos no deberían de existir…como normas jurídicas


 Por: Sylvia Cristina Ortiz

La barbarie de la especie humana
Del encuentro de poetas

Vivimos en un planeta poblado de varias especies, seguimos una cadena ecológica para la preservación del ambiente. La mayoría de las especies mata para sobrevivir porque su cadena alimenticia así es como se lo indica. Muchas especies se encuentran extintas por diferentes razones. Una de las especies que nunca ha padecido extinción es la especie humana, aunque en algunos países la gente esté muriendo de hambre o a causa de distintas epidemias.
La especie humana no necesita actualmente matar para sobrevivir, ni para vestirse y ni siquiera para alimentarse pues puede vivir perfectamente sin comer carne. Sin embargo desde sus antepasados está acostumbrada a ello, solamente, que del matar por la supervivencia  ha pasado a matar por el sólo placer de matar. Le produce tanto placer el matar, que se matan entre su misma especie.
Actualmente, el ser humano es el peor depredador de todos los tiempos. Varias especies animales se han extinguido y algunas están en peligro de extinción incluyendo la propia  gracias a “él”. Aunque se supone que debe ser un hombre pensante, lo que menos hace es pensar y cuando lo hace lo hace para destruir y no para construir. El raciocinio no le ha servido.
Como todos los animales, anda en manadas, por el temor de ser presa de algún depredador, cuando los depredadores se encuentran dentro de su misma manada. A estas manadas se les llama: “sociedades”, las hay de todos colores, desde el blanco hasta el negro pasando por todos los matices; de todos olores, desde el más fino hasta el más corriente; de todos los sabores, desde el agrio hasta el más dulce; de todo tipo de pensamientos si a sus pensamientos se les puede llamar pensamientos; de todas las ideas, eso sí, a la “sociedad” se le ocurren muchas ideas, estúpidas la mayor parte de ellas por supuesto; de todas las religiones, “Dios nos proteja en todo momento”. Pero… son mayoría, son la “sociedad”, la que dicta las reglas y cánones.
Muchos seres humanos no quieren formar parte de estas manadas y quedan fuera de la “sociedad”, prefieren salir de ella aunque les es necesario interactuar con ella.
¿Cómo no contagiarte de las ideas de la “sociedad”?
¡Conservando tu individualismo! Aunque esto no le agrada a la “sociedad” para nada por supuesto, inmediatamente te tacharán de loco y atrevido.
¿Cómo que te sales de la “sociedad” para vivir diferente? ¡Estás loco! ¡Eres un inadaptado! ¡Quieres llamar la atención! Nadie te aceptará.
Dentro de las sociedades, los individuos siguen atacándose entre ellos mismos. Son como animalitos peleando por una hembra en celo.
Si las peleas no sucedieran una y otra vez, si las peleas no terminaran en venganza, en muerte, si hubiera respeto absoluto entre los individuos, si amáramos a nuestro prójimo como a nosotros mismos, si nos toleráramos, entonces no habría la necesidad  de haber redactado los “Derechos Humanos”, porque todos gozaríamos de ellos sin necesidad de “exigirlos” por medio de la ley.
¿Cómo olvidarme de la “sociedad”, del mundo en el que vivo, que cada vez me agrada menos?
Creo que existen dos formas: la evasión y la protesta.
¿Cómo protestar sin que se violen mis derechos que como ciudadano y ser humano tengo?
Difícilmente, protestando con un artículo en los medios de comunicación. Se corre el riesgo de que a alguna persona poderosa no le agrade lo que escribo o lo que digo y pueda violar mis derechos humanos, tales como los dicta el artículo 19 y privarme de la vida quitándome uno de los principales derechos humanos que es el de:
“Todo individuo tiene derecho a la vida”
Entonces, ¿qué puedo hacer?
¡Protestar!
¡Protestar de una forma diferente!
Utilizar la poesía para dar a conocer mis sentimientos, mis ideas, mis pensamientos, mis  amores, mis desamores, mis odios, mis contradicciones y todos los sentimientos que puedan emanar de mi mente o de adentro de mi corazón. Es un desahogo para el alma y calma para el espíritu. Es el tomar mis derechos y hacerlos valer de una forma sutil y romántica.
En la poesía puedes hacer castillos en el aire y platicar de un mundo en el cual te gustaría vivir. Algo así como el “mundo feliz” en el cual no existe la ansiedad porque no existen los deseos, el cual no existe el desamor porque todos los seres se aman y se respetan, en el que todos comen porque todos trabajan para obtener alimentos para todos tal y como dice el siguiente artículo de los “Derechos Humanos”:
“Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure a ella y a su familia la salud, la alimentación, vestido, vivienda, asistencia médica y los servicios sociales necesarios”.
Si todo lo anterior se cumpliera tal y como lo dictan los derechos humanos, entonces vuelvo a repetir: los derechos humanos como artículos escritos dentro de un marco legal no existirían, así como no existiría el mundo en el que estamos viviendo actualmente.
En la poesía puedes expresar tu desprecio a toda la barbarie humana, de una manera en que la “sociedad” no se sentirá agredida y no correrás riesgos de ninguna índole.
La poesía nos salva por unos instantes, nos hace sentir, nos hace olvidar a nuestra decadente “sociedad”, nos hace diferentes a los seres conformistas que se encuentran inmersos en nuestra “sociedad”, nos hace seres pensantes dentro de la especie humana.

Déjame vivir como las águilas
que orgullosamente transitan por el cielo…
Déjame cantar aquello, que hablar con mi boca no puedo
por temor a que un ser humano
la vida me quite y me quede en silencio…

Deja que hablen mis pensamientos
Plasmados en las letras de algún soneto…
Déjame llorar por este mundo hostil…
Déjame ejercer mis derechos… 
Sylvia Ortiz (Zyanya)